Prueba de minimalismo bloguero

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Hola de nuevo.

Si ya has estado siguiendo el blog, sabrás que era muy visual y encantador.

Además, ese color rojo se entremezclaba de forma escandalosa y bestial con las imágenes en HD que pregonaban su mensaje entre los artículos.

Pues, he decidido mandar las imágenes a volar.

Aquí tres razones que me han llevado a tomar tan descabellada decisión.

#1 – Quiero liviandad y limpieza

Tanto a nivel técnico -que si servidores y tal- como a nivel estético. Me encanta el minimalismo, las cosas mínimamente viables.

Quiero en este 2018 desapegarme de esas virguerías que nos meten en la cabeza y dedicarme a lo que me gusta: escribir como loco.

Además, lo que me interesa no es que se vea “bien bonito” todo por aquí, sino, por el contrario, la segunda razón.

#2 – Potenciar la lectura

No necesito hacer un estudio de mapas de calor para saber que a la gente le encantan las fotitos, y poco o nada le gusta leer. Menos en la web.

Pero aquí es diferente. Y, pues, ¿cómo le explico al mundo que soy un redactor de contenidos si toda la web está llena de fotos y videos, pero pocas palabras para leer?

Por eso, en una época en la que la saturación de fotos y videos está a punto de molestar, yo he decidido lo escrito. Y nada más.

#3 – No encasillarme

Abandonaré también muchos formatos visuales que tenía como ley. Eso, para no encasillarme.

Si bien en mis proyectos con terceros y en otros proyectos personales sí mantengo un irrestricto control del formato de lo que escribo y publico, en mi blog no quiero encasillarme.

Para nada.

Por eso, bienvenido a este intento de minimalismo visual. ¿Conceptual? Todavía no sé.

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