Sociedad de privilegios

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Llega un momento en nuestra vida en el que entendemos que debemos dedicarnos a algo. O lo entendemos por nuestros medios, o siempre surge la generosidad de un tercero para hacértelo entender. Pero, lo quieras o no, ¡te tienes que dedicar a algo!

Vivimos en una sociedad, más o menos globalizada dependiendo de la región, que se diferencia y se encuentra en base a los privilegios. De allí que debamos dedicarnos obligatoriamente a algo, a fin de optar a determinados privilegios.

Sin embargo, no todos buscamos los mismos privilegios. Algunos, ni siquiera saben que lo que han conseguido es un privilegio, y lo menosprecian.

La mayoría de nosotros cree que el privilegio más importante es darnos el lujo de tener un techo propio o un automóvil propio. Ese privilegio que nos sugiere autonomía.

Mientras tanto, otros trabajan toda su vida por el privilegio de dejar de recibir órdenes, en virtud de empleados, y comenzar a dar las órdenes, en calidad de jefes.

Y así sucesivamente, hay tantos privilegios como personas dentro de esta sociedad global. El principal problema de todo, sin embargo, es que no todos buscamos lo mismo. Y a muchos se nos “mete en el mismo saco”, haciéndonos ver que lo que necesitamos (en calidad de privilegios) son esos que los demás han obtenido o desean.

¡Debes comprar una casa antes de los 40! ¡Debes casarte antes de los 30! ¡Debes graduarte antes de los 25! Todos estos objetivos, para hacerse merecedor de algunos dichosos privilegios.

Pero, hace un par de días, justo cuando íbamos saliendo de un centro comercial, vi entrar a un señor de, digamos, 65 años de edad. A su lado, y tomándolo del brazo, iba su padre. Es decir, unos 90 años de edad.

Ambos caminaban juntos, entrando al centro comercial, y mi primera reacción fue: ¡Qué privilegio! (compartir un helado o una caminata por el centro comercial con su padre, a esa edad, después de tanto ir y venir por la vida, es un privilegio y no hay quien lo discuta)

Por eso, terminamos por la pregunta: ¿A qué privilegios quieres optar? ¿Qué es lo que quieres conseguir? En ocasiones, esos grandes privilegios que da la vida son menospreciados porque deseamos cumplir los objetivos de otros.

Que no te pase.

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